domingo, 26 de octubre de 2008

Existencialismo en "Dancing in the dark"

Dancing in the dark<<"Negación de la imagen"1>>
Una breve concepción de Existencialismo:
El existencialismo es un movimiento filosófico cuyo postulado fundamental es que son los seres humanos, en forma individual, los que crean el significado y la esencia de sus vidas. La corriente, de manera general, destaca el hecho de la libertad y la temporalidad del hombre, de su existencia en el mundo más que de su supuesta esencia profunda. Emergió como movimiento en el siglo XX, en el marco de la literatura y la filosofía, heredando algunos de los argumentos de filósofos anteriores como Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche y Unamuno. El existencialismo generalmente defiende la no existencia de un poder trascendental que lo determine; esto implica que el individuo es libre y, por ende, totalmente responsable de sus actos. Esto incita en el ser humano la creación de una ética de la responsabilidad individual, apartada de cualquier sistema de creencias externo a él.
El existencialismo, de acuerdo a Jean-Paul Sartre, indica que no hay naturaleza humana. El filósofo francés indica que la existencia precede a la esencia, lo que en efecto es un ataque a la creencia religiosa, cuyo pensamiento inició con Aristóteles y culminó en Sartre, quien indica que los seres humanos primero existimos y luego adquirimos sustancia; es decir, sólo existimos y mientras vivimos, vamos aprendiendo de los demás humanos que han inventado cosas abstractas, desde Dios hasta la existencia de una naturaleza humana previa.
"Dancer in the dark" y el existencialismo.
"Abogaba por un cine alejado de la ilusión, del uso de trucajes, efectos y filtros en favor del uso de decorados naturales, cámara en mano e iluminación también natural, la crítica estableció sus distancias con esa pretendida ingenuidad que trata de cuestionar la esencia misma del lenguaje cinematográfico. “El cine no es la vida, ni es la realidad. El cine es un arte, un artificio, una manipulación de la realidad desde postulados estéticos, políticos y narrativos".

Lars von Trier ensaya a partir de 1995: la cámara en mano, el uso del vídeo, la multiplicidad de cámaras fijas para mejor captar el acontecimiento, los largos planos secuencia que reducen al máximo los planos/contraplanos. El cine de montaje era tal vez el adecuado para proclamar lo que Kierkegaard llama verdades objetivas, y en especial para modificar masivamente el pensamiento con la voluntad de reconstruir una memoria histórica colectiva. El cine de mostraje, al tratar de la verdad subjetiva, la cual depende de la apropiación individual del espectador, abre el film a la ambigüedad, a la posibilidad de interpretaciones diversas. Porque lo que muestra este tipo de cine no es ya la verdad objetiva, histórica, sino la verdad del acontecimiento. El cine de mostraje trata de revelar la realidad de la vida individual, pero de modo tal que la generación del sentido último del film sea una cuestión del espectador no mediado por el montaje.La verdad de la vida captada en su hacerse” es ambigua, depende del espectador extraer esta verdad, la tarea del cine es mostrarla de la manera más auténtica posible sin falsearla.

Kierkegaard se planteaba cómo hablar del individuo a través de un lenguaje abstracto, generalizante, saturado de sentido prefabricado. Para hablar del individuo era necesario dirigir una pregunta al lector, que el lector reduplicase lo dicho, se cuestionase su modo de vivir. Para ello tuvo que abandonar el lenguaje de la abstracción y abogar por nuevos procedimientos estilísticos tales como la pseudonímia, la apertura del relato al que le falta siempre un sentido final, estrategias retóricas que permitiesen hacer el acontecimiento narrado contemporáneo al lector.
Todo ello porque concebía la verdad como verdad existencial, como verdad ética o ético-religiosa que debe transformar la vida de quien lee. Sus tipologías existenciales no tienen otra función. El cine de von Trier nos muestra del mismo modo a individuos en la encrucijada del vivir, y los medios del lenguaje cinematográfico tradicional, basados sobre todo en el montaje, aparecen insuficientes para dar a ver este tipo de verdad, aunque sí muy adecuados para generar opinión, un imaginario colectivo e histórico del que todos somos partícipes .
El cine de Trier tiene el valor de hablarnos del individuo singular enfrentado a lo general y de hacerlo con el lenguaje necesario que impide toda generalización.2"
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Laura Llavedot Pascual
Dpto. de Historia de la Filosofía, Estética y Filosofía de la Cultura
Facultad de Filosofía
Universidad de Barcelona
laullevadot@ub.edu

1 http://lafuga.cl/ensayos/no_ver_mas/
2 Universidad de Sevilla

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